sábado, 9 de septiembre de 2017

MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y OCUPACIÓN DE VENEZUELA POR EL CRIMEN ORGANIZADO TRANSNACIONAL

Suscribo íntegramente comentario tomado de la conclusión del Editorial de "EL NACIONAL" de Miguel H. Otero y me permito ampliarlo a la dimensión en la que estimo debería ser presentado para que fuese digerido por nuestros compatriotas y por el mundo, como otra condición necesaria para que Venezuela y los venezolanos podamos retomar el camino de los seres libres, es decir, cuando tengamos la valentía para reconocer la verdad y despreciemos con furia la traición, la contemporización, el colaboracionismo, la complicidad con el crimen organizado transnacional que nos invadió con nuestros propios recursos y consentimiento y que nos ocupa militar y administrativamente a partir de 1999.

Una búsqueda en un debate democrático en los medios que habría sido impedido, que generaría confusión y complicidad con actos "heroicos", como que nos inmolásemos en la calle de manera pública, notoria y comunicacional, en espectáculos absurdos como "entregarse" para ser "juzgados" por los invasores por cumplir con nuestros deberes históricos y ciudadanos, o promoviendo la "entrega-sacrificio" de la vida por la Libertad para ser asesinados por el crimen organizado disfrazado de ideología, ambos crímenes ejecutados "in fraganti", tanto por parte del "asesino" como por el de la "víctima". El del "dirigente" claramente cómplice con la ocupación y el del "guerrero", por asimilar su acto con la desesperación y el "suicidio". Ambos casos tendrían que ver con las consecuencias de la complicidad generalizada con los crímenes contra la Humanidad, porque son abiertamente ejecutados de manera sistemática, planificados como "política del Estado" forajido y fallido.

Tanto "EL NACIONAL", sus propietarios, editores, directores y periodistas, como los del resto de los denominados medios de comunicación social, pretenden comparar y distinguir entre AN y ANC, cuando la segunda es consecuencia y responsabilidad de las primeras (y del Congreso en 1999). Entrar en este "detalle" de compararlas formaría parte, en nuestro criterio, de la persistente confusión que contribuiría con la evasión de la realidad oscureciendo la flagrancia cómplice de los crímenes referidos.

Después de 18 años de ocupación y sometidos por el crimen organizado, habría quedado demostrado que primero estarían como antecedentes y antecesoras también las ANs en mayor o menor grado, las mesas de "diálogos" y de “negociaciones y acuerdos” de turno y todos los individuos que asumieron los demás cargos públicos, sindicales, gremiales, continentales, nacionales, regionales y municipales proclamados por el centro administrativo consolidado para la ocupación a partir de 2003, el CNE, todos serían asimilables directamente, aunque menos grotesca su comparación por supuesto por su progresividad criminal, con las más escandalosas de todas, las ANCs.

Todas estas instituciones conformadas por tales "proclamados" han sido ilegítimas en sus orígenes pero también en sus desempeños ilegales, cómplices de las consecuencias de sus existencias ilegítimas, conformando grupos de las diversas categorías de usurpadores de la representación del Estado que deberán responder por su complicidad, "involuntaria" o "voluntaria" con los crímenes de lesa Humanidad y de lesa Patria, que como sabemos no prescriben y su jurisdicción es planetaria. En la escala de complicidades estarían en la cúpula los invasores y sus cómplices nacionales, sin lugar a dudas, pero no quedarían exentos, descendiendo por esa pirámide, todos los demás niveles y escalones participantes, es decir, también los habitantes despojados de su ciudadanía, aunque en menor grado debido a la manipulación y el engaño de la opinión pública nacional y foránea por parte de las instituciones del Estado y demás organizaciones de la Sociedad Civil, entre ellas, en la cúpula de la complicidad, los medios de comunicación social por su censura y autocensura, presentando sólo dos supuestas visiones "únicas", en realidad la misma, los miembros de la Policía Constitucional o FFAANN por la gravedad de la traición, como las iglesias y cultos, una larga lista de la que sería difícil excluir alguna institución como tampoco los mismos ciudadanos. De tal manera que quedase expuesta al Sol la realidad de Venezuela habiendo perdido su identidad, una ex Patria, un ex país que se describe sin rodeos como el territorio arrasado del HOLOCAUSTO del siglo XXI.

Tomado de: EL NACIONAL. EDITORIAL
"Sobre el odio y la traición a la patria"
Por: MIGUEL HENRIQUE OTERO. (04/09/2017).
"Ante la pregunta ¿en qué consiste el legado de Chávez?, no tengo duda en contestar: en haber instaurado un ejercicio de la política y del poder basado en el odio. Chávez ha quedado inscrito en la historia contemporánea de Venezuela como el autor principal y agitador de la política del odio.
Cuando hablo de política del odio me refiero a hechos concretos. En primer lugar, a sus recurrentes expresiones de odio –perdone el lector la redundancia, pero es inevitable–, de desprecio y descalificación de prácticamente todos los sectores de la sociedad, a lo largo de los años. Desde que, siendo todavía candidato, dijera que freiría en aceite hirviendo las cabezas de los dirigentes de Acción Democrática, vilipendiar, injuriar, descalificar e infamar a quienes no le apoyaban adquirió categoría de política de gobierno. Están registradas y clasificadas casi 2.000 intervenciones públicas en las cuales ejerció la que fue su única y recurrente voluntad: denigrar al otro, deformar la realidad.
Chávez ya está inscrito en la historia por su modo de referirse a los demás: escuálidos, pitiyanquis, lacayos del imperio, imbéciles, etcétera. Curiosamente, el protagonista de un golpe de Estado descalificaba a los demás llamándoles “golpistas”. Los ejemplos son miles: a los miembros de la Conferencia Episcopal les llamó “demonios, estúpidos, vagabundos”. Cuando perdió el referéndum de diciembre de 2007, su odio destiló en una frase: Victoria de mierda. En decenas de oportunidades, calificó a periodistas, empresarios, sacerdotes y dirigentes políticos de arrastrados. A Condolezza Rice la llamó analfabeta. Y así, una y otra vez, en una cadena de insultos sin final.
Pero esta práctica sistemática de denigración verbal estuvo siempre acompañada de otras formas específicas de odio: Chávez convirtió a los disidentes en enemigos, y la exclusión, en política de Estado. La llamada lista de Tascón está en el epicentro de decisiones que, en todos los niveles de la administración pública, afectaron la vida real de millones de familias en todo el país: perdieron sus empleos, sus propiedades y sus derechos, perseguidos por un poder especializado en excluir y humillar.
Las bandas paramilitares; los ataques, con muertos y heridos, a las marchas de los ciudadanos demócratas; la frase “las FARC no son un grupo terrorista”; los presos torturados y aislados; las torturas a los familiares de los presos políticos, a quienes castigan con la práctica sistematizada de los traslados ocultos y la desinformación; la impunidad de la que gozan los uniformados que disparan, matan y hieren a quienes protestan desarmados; el asalto a las instituciones y a los dineros públicos, todas son creaciones de Chávez y de sus seguidores.
El que la fraudulenta, ilegal e ilegítima asamblea nacional constituyente anuncie una ley contra delitos de odio, intolerancia y violencia, no es sino un refinamiento de esa política del odio. No es un juego de palabras. Lo que la ley propone, en su fondo, es esto: legitimar su odio. Impedir que los ciudadanos se defiendan del odio del poder. Amarrarlos. Impedir que protesten. Callarlos. Convertir a Venezuela en una especie de paredón mudo, donde los ciudadanos queden expuestos a la voluntad omnipotente de Maduro y su régimen: que reciban los ataques, los golpes, el hambre, la enfermedad y la muerte, pero en total silencio. Con la cabeza gacha.
Que la fraudulenta, ilegal e ilegítima asamblea nacional constituyente se proponga ahora juzgar a los diputados y dirigentes políticos de las fuerzas democráticas, bajo la acusación de traición a la patria, no es sino una extensión, una ratificación de su odio insaciable. El régimen descarado –traidor sin atenuantes que ha entregado las riquezas del país y la soberanía de Venezuela al régimen cubano– quiere, además, asegurarse su impunidad: quien formule denuncias sobre la situación permanente de violación de los derechos humanos –que son delitos de carácter universal, al alcance de leyes internacionales– podría ser enjuiciado por “traición a la patria”, es decir, por oponerse a la política del odio.
El lector no debe olvidar nunca esto: que la existencia misma de la asamblea nacional constituyente, fraudulenta, ilegal e ilegítima no perderá esa condición. Nunca será legal ni legítima. Los señores y señoras que la integran no representan a la sociedad venezolana. Cada una de sus actuaciones es delictuosa. Cada una de sus decisiones, ilegales e ilegítimas. Sobre una serie de delitos que condujeron a su instalación, cada día se suman otros. Es el juego perverso del odio: cada línea producida por esa ANC es, ni más menos, un expediente en su contra. Por ello deberán responder ante tribunales legítimos. Muy pronto."


miércoles, 21 de junio de 2017

¿POR QUÉ HABRÍA SIDO NECESARIO PARA LA OCUPACIÓN DE VENEZUELA EL SECUESTRO-AISLAMIENTO TOTAL DEL GENERAL ÁNGEL VIVAS PERDOMO?

Después de 30 días ininterrumpidos que el colectivo desarmado, desde todas las regiones de la Ex patria-ex país, había ratificado mediante la "resistencia-rebelión civil" generalizada nuestro desconocimiento, ciudadano, legítimo, además de obligación CONSTITUCIONAL, del régimen del terror de ocupación extranjero del crimen organizado transnacional, habría sido indispensable neutralizar el más visible-único ciudadano-militar que habría actuado públicamente para organizar alguna protección de la sociedad civil frente a las sistemáticas y salvajes violaciones de la lista completa de los Derechos Humanos por parte de los esbirros del régimen, luego obligado a enfrentarlos en armas al defender su familia, su hogar e impedir su secuestro, pudiéndose transformar en natural líder de lo que restase de DIGNIDAD entre los hombres y mujeres de las FFAANN="Policía Constitucional", además de referencia para la resistencia civil, así como para otorgarles una oportunidad para que salden, sus miembros activos y retirados, la deuda histórica ahogada en sangre, por el asesinato, el secuestro, la persecución, la tortura, el exilio, el desplazamiento, el hambre, la mengua y el terror de los venezolanos, ante la clara destrucción y desaparición del Estado y del Derecho y cumplan con su deber, con sus obligaciones elementales, asumiendo la vergüenza ante su juramento sagrado, por haber mancillado nuestra Historia y una vez más la del Sapiens.


No se trataría solamente del mar de sangre derramada por los cientos de "caídos conocidos" durante la resistencia pacífica-rebelión constitucional, no censurada por los medios e instituciones ante la evidencia divulgada en las redes sociales, sino también por la ignorancia censurada y auto-censurada escudándose en el terror, por los desconocidos y desaparecidos, por los más de 2 mil 400 que vienen siendo asesinados mensualmente a partir de 2013, más de 300 mil a partir de 1999, con un 94%+ de impunidad por la complicidad del Ministerio Público, dentro de una verdadera Política de Estado del Terror, del Holocausto del Siglo XXI en el territorio venezolano.

Explicaciones en: EXPLICACIONES OCUPACIÓN MILITAR DE VENEZUELA CREANDO VENECUBA

http://correobservatorioelectoral.blogspot.com/2014/03/explicaciones-ocupacion-militar-de.html

martes, 27 de diciembre de 2016

HOLOCAUSTO EN EL SIGLO XXI EN VENEZUELA

VENEZUELA, ¿HONOR O TRAICIÓN? :  EXCOMUNIÓN Y PERSECUCIÓN DE LAS IGLESIAS JUDÍA Y CRISTIANA
Rómulo Lares Sánchez, 25DIC2016.

La tragedia actual en las tierras herederas de la Gran Colombia renueva la presencia de las del Siglo XX en la Europa del choque entre las religiones e ideologías hacia las revoluciones, guerras, bombardeo atómico y la locura de la “solución final”, determinando la creación de las Naciones Unidas y del Sistema Penal Internacional, entre cuyos frutos se encontrarían conceptos extraños o contradictorios para el “humanismo”, tales como la necesidad de definir el “Derecho Humano” y tipificar “crímenes contra la humanidad”.

Ernesto Mayz Vallenilla, discípulo de Martin Heidegger, impuso la condición no demócrata de la Universidad durante su muy exitosa gestión como primer rector-fundador activo de la Universidad Simón Bolívar (1969). Disertaba con severidad sobre la necesidad indispensable de la misma condición fundamental dentro de las otras dos instituciones de su categoría: la Iglesia y la militar.

Nuestra tragedia venezolana en el tránsito hacia el siglo XXI estaría empapada con la sangre inocente derramada bajo los auspicios y complicidad de esas tres instituciones, sus hombres, hasta desaparecer el Estado y el Derecho. En todas ellas se reconoce y “honra” a sus miembros por el dominio de la teoría y de la técnica del engaño y la manipulación del otro, que se estudia y practica dentro de sus claustros, promoviendo a sus más destacados discípulos hacia el tope de su escala jerárquica.

Provistos de estas armas miembros, discípulos y amigos de la CIA de Jesús en la región habrían obtenido gran influencia y coordinación en el desarrollo de nuestra tragedia. Su prestigio nacional e internacional, desde los púlpitos y por intermedio de la innegable importancia de la “obra social” y de la “liberación” de las masas, que les habría provisto de una magnífica “piel de cordero” para colocar en el “mercado político” un mismo proyecto “ideológico”, ¡una vez más!, obteniendo el respaldo devoto, encegueciendo el mundo y sus feligreses para la atención y respeto por cómplices tales como: Fidel Castro, Bergoglio-Francisco Papa, Arturo Sosa, Luis Ugalde y Hugo Chávez.

Ramón J. Velásquez, obispo de la amistad y del diálogo, conduciría brevemente a Venezuela como Presidente de la República (1993) durante otra etapa de tránsito inestable crucial de nuestra travesía contemporánea. Habría experimentado en el breve ejercicio la traición de su propia sangre perturbada, que mancharía su obra en pleno regocijo de Pascuas, indultando al capo del narcotráfico internacional y enemigo público número uno del momento y, pareciera haberse equivocado antes al promover a un miembro de la CIA de Jesús para que abandonase los hábitos por la Presidencia de Venezuela, convencido de que sería el “hombre” que necesitábamos.

En las lecciones de filosofía del maestro J. R. Guillent Pérez (1923-1989), tanto para sus alumnos del Pedagógico de Caracas como de la Universidad Central de Venezuela y en sus artículos de prensa, promovía la tesis según la cual el hombre de Occidente habría tomado el camino equivocado a partir de Sócrates, Platón y Aristóteles al abandonar el ser, “el olvido del ser”, cultura que marcha durante más de 2500 años, de la que formaríamos parte progresivamente a partir de 1492 incorporando las tres instituciones referidas, rumbo que explicaría alguna de las contradicciones y “resultados” no deseables de nuestra “civilización” así como el “holocausto criollo”.

Y en aquel camino, Hannah Arendt, especialista en “la banalidad del mal”, asombraría hasta el desprecio a la comunidad neoyorkina, judía y norteamericana en general, cuando el “New Yorker” publicase sus artículos como enviada especial al juicio de Eichmann en Jerusalem (1962) por crímenes contra la humanidad durante el “holocausto”.  Concluiría que sólo sería posible explicar la programación y ejecución de la “solución final”, tal empresa industrial transnacional para el exterminio humano, cuando el hombre renuncia a la condición fundamental, aquella que nos hace diferentes del resto de los seres vivientes conocidos, de los animales, nuestra conciencia de que somos, no de qué somos, es decir, nuestra renuncia a pensar.

Para Arendt, habría quedado establecido que la matemática del exterminio hubiera sido de alrededor de entre 100 a 200 miles incinerados, jamás los 6 millones y medio de seres humanos, de no haber sido porque la comunidad Judía, sus líderes, con su altísima capacidad organizativa y su poder económico planetario, habrían tomado el camino del “diálogo” con el Estado nacionalsocialista, con los Nazis, desde el primer día que Adolf Hitler se instaló en la Cancillería de Alemania, tomando la vía de la contemporización que impediría o neutralizaría sistemáticamente la reacción planetaria determinante ocultando la locura del Reich, otorgando a cambio la longevidad al régimen para garantizar el “business as usual” de Occidente, moderno industrial, comercial y financiero, mediante la compensación con el sacrifico industrial humano.

Luis Beltrán Prieto Figueroa ordenó al asumir la Presidencia del Congreso de la República de Venezuela (1962) la eliminación de “Dios” del texto sobre el presidium del Hemiciclo de Sesiones. Habría sido una ratificación del sentido de la separación de la Iglesia de los asuntos del Estado, y probablemente, de la alusión a una institución incompatible y contraria a la práctica de la democracia, al debate entre iguales, representantes elegidos de manera directa por la voluntad de los ciudadanos y razón de ser de un Palacio Legislativo.

La solemne excomunión (1656) de Baruch de Spinoza por las autoridades judías por “abominables herejías las cuales practica y enseña a sus alumnos”, así como la decisión de la Iglesia Católica de colocar en la lista de libros prohibidos su obra, constituiría un honor para la bandera de “la libertad de filosofar y de decir lo que se piensa”, lo que “no puede ser destruido a menos que la paz y la piedad del Estado fuesen así mismo destruidas”.

Aquella bandera de de Spinoza habría sido una señal, una luz para denunciar el camino equivocado que nos trae hasta Venezuela hoy, una postura de honor, mientras que la de la CIA de Jesús y la de la Iglesia de Roma ahora bajo el control de hispanoamericanos, venezolano y argentino, tendrían que ser señaladas como traición. ¡ Traición a la Humanidad !

Una traición que tendría que tener consecuencias más allá del más allá espiritual que promueven sus autores, precisamente en el ámbito de la banalidad del mal y del olvido del pensar que determinarían la creación de la Justicia Penal internacional. ( http://www.frentepatriotico.com/inicio/2016/03/19/dignidad-sin-verguenza-transicion-o-muerte-de-luis-ugalde/  ) 

Someto tres referencias como muestras de tanta evidencia, de manera pública, notoria y comunicacional, a pesar de la censura y la clandestinidad del pensamiento libre, de la verdad. Primero, las declaraciones del representante de San Pedro condenando la libre voluntad del pueblo colombiano en el Plebiscito insólito, aún más grave, porque pretendía legitimar constitucionalmente en el Estado colombiano al crimen organizado trasnacional representado por las FARC, terroristas también ocupantes del territorio de Venezuela; el segundo ejemplo, las declaraciones del “prepósito General” de la CIA de Jesús a una “comunicadora social” de otro diario de la farsa de prensa local, “EL NACIONAL” y publicadas el 23/DIC/2016 (http://www.el-nacional.com/politica/Arturo-Sosa-Venezuela-profunda-politica_0_963503708.html) y finalmente, la in-postura institucional de la Iglesia Católica de Venezuela (http://www.frentepatriotico.com/inicio/2016/12/20/mensaje-de-la-presidencia-de-la-conferencia-episcopal-venezolana/ )


Pidamos también a los dioses que iluminen el planeta y concedan otra, quizás inmerecida, oportunidad al humano para rectificar nuestro camino, en particular el de los venezolanos, entendiendo que tal concesión sólo sería posible mientras que para estructurar y elaborar tal petición, cada individuo y en colectivo retomemos el ser y rescatemos el pensar. Con tal propósito acompaño también un ejercicio reciente de la “conciencia militar” excluida de Venezuela. (http://www.frentepatriotico.com/inicio/2016/12/23/militares-retirados-llaman-a-la-fanb-a-evitar-un-estallido-social/  )

viernes, 28 de octubre de 2016

Y LOS HOMBRES DEJARON DE PENSAR: HOLOCAUSTO DEL SIGLO XXI, LA DESAPARICIÓN DE LA GRAN COLOMBIA. Rómulo Lares Sánchez. 25OCT2016

La promoción del crimen organizado transnacional que se apoderó del Estado conocido como Venezuela para destruirlo y utilizar su fachada como “guarida” y tarjeta de presentación, mediante una política sistemática y progresiva de terrorismo de Estado que avanza a paso firme por Colombia, ha sido instrumentada por la administración de la ocupación político-militar de Cuba y sus aliados políticos internacionales, además de las FARC, mediante el respaldo directo de la Casa Blanca de los EEUU, la Cía de Jesús y el Vaticano, las Naciones Unidas, la OEA, los parlamentos Latinoamericano y Andino, así como por la lista de corporaciones político-económicas-culturales-religiosas de Hispanoamérica y los medios de comunicación social en general, con el apoyo y el silencio cómplice de la comunidad mundial de naciones.

Millones de venezolanos han comprendido después de 17 años que nada de esto habría sido posible sin la domesticación vergonzosa y la complicidad de las instituciones venezolanas, sin excepción. Hoy, a pesar del terror, se aprecia la explosión del desprecio y la rabia popular por pantomimas de “diálogos”, como los de las mesas de “Diálogo, Negociaciones y Acuerdos” del 2003, la “de la Unidad-MUD”, así como el bochorno para Colombia promovido en la Habana, equivalente al que se promueve una vez más en Venezuela, todos con la etiqueta de la “paz”. Todos, para igualar el Estado y el Derecho al crimen organizado transnacional.

A pesar de que una buena proporción de venezolanos simpatizaría con la opinión de desprecio y odio por tales iniciativas y por sus muy claras consecuencias, sería necesario llamar la atención sobre la necesidad de hacer el mejor esfuerzo para que los millones que se sentirían ofendidos con las crudas expresiones introductorias, tengan a su alcance, mientras hagan el esfuerzo, por supuesto, una ventana para observar la gravedad de las acciones de quienes habrían contribuido con la longevidad del régimen, sus cómplices.

El centro del asunto, en nuestro criterio, estaría en las consecuencias de las actuaciones de quienes pretenden sostener instituciones del Estado, políticas, administrativas, pero también académicas, religiosas, sindicales, gremiales y empresariales, que serían a parir de 1999 todas, cascarones vacíos que sólo habrían servido para simular una república, que a su vez determina la excusa para la traición de los hombres y mujeres que juraron defender y proteger la nación, su patrimonio y sus habitantes, los miembros de la “policía constitucional”=FFAANN, para contribuir a propagar la complicidad hacia las élites de la denominada institucionalidad mundial de estados y naciones en conjunto e individualmente. 

Creadores venezolanos como Gabriela Montero (Ex Patria) y la Cátedra Pío Tamayo (ex país) habrían documentado y creado obras que mostrarían la inexistencia de una nación.

Pero tal simulación tiene catastróficas consecuencias: el “apartheid y holocausto del siglo XXI” en las tierras herederas de la Gran Colombia, la destrucción de una nación y la desaparición del Derecho en su territorio, es decir, la práctica del terrorismo de Estado como política, documentando cotidianamente la variedad completa de los crímenes contra la humanidad y las violaciones de los derechos humanos, cuya responsabilidad recaería en quienes han contribuido a sostener la farsa referida y, repetimos, con la longevidad del régimen. 

Sería oportuno referir algo de la obra de Hannah Arendt: su “banalidad del mal” y el reportaje para el “New Yorker” sobre el juicio en contra Eischmann en Israel, novedoso y cuasi inaugural de la creación y desarrollo del concepto penal de jurisdicción planetaria y sin prescripción por “crímenes contra la humanidad”, que determinaría la decisión “culpable” y su ejecución, cuyas conclusiones serían íntegramente aplicables a los cómplices del exterminio en el “Caso Venezuela”.

La profesora Arendt sostendría en sus artículos, causando el repudio de la comunidad judía mundial y de la sociedad norteamericana, dónde vivía, que de no haber sido por el poder inmenso económico y de organización del movimiento sionista mundial, avocado a la negociación o contemporización de los líderes judíos con el nazismo, al “diálogo”, que habría determinado su discreción sobre la realidad, el apaciguamiento y la longevidad del régimen del Führer, jamás hubiese pasado de 100 mil o 200 mil seres humanos asfixiados y cremados en los campos de exterminio de la “solución final” (agrega el suscrito: de la maquinaria industrial más sofisticada conocida para el exterminio, antes de la establecida en Venezuela a partir de 1999 para sembrar y propagar el terror), porque la reacción explosiva ante su denuncia hubiese determinado muy temprano la acción planetaria en contra del desarrollo del “nacional socialismo” y sus consecuencias. 

El otro aspecto en el que tanto los criminales como los habitantes del territorio que fuese otrora Venezuela se reencontrarían con la Alemania nazi y la Europa cómplice de la Segunda Guerra Mundial, estaría relacionado con la otra conclusión de Arendt: la única forma para explicar que el horror se establezca como modo de vida en una sociedad, sería cuando los humanos que la conforman renuncien a su condición particular y única que los hace hombres: la capacidad de pensar. En Venezuela hemos renunciado a ser hombres, hemos renunciado a pensar.

Un gran paso en el ejemplo hacia la contemporización-negociación generalizada con el régimen de ocupación en Venezuela lo habría dado la Cía de Jesús, una de las primeras organizaciones que negoció con el régimen para “proteger su obra”, asegurando con su cooperación-colaboracionismo los millonarios aportes y la "protección" del Estado y arrastrando a muchos fieles e infieles hacia su propio sacrificio. 

Mucha de esta “negociadera” local e internacional la habría promovido el Departamento de Estado-USA, el Vaticano y el recién estrenado Papa negro venezolano, mientras que habría sido saludable, ejemplar y útil que promovieran lo contrario, es decir, nuestro retorno al lado del Derecho con la Sociedad Civil, a nuestra “obra” común Venezuela, pero más bien habrían determinado escándalos tales como la protección y asociación local generalizada con el crimen organizado transnacional, el “diálogo”, la “negociación de la paz de Colombia” en la Habana, hasta la consideración insólita del propio Barack Obama como su obra más trascendente durante sus 8 años en la Casa Blanca: el restablecimiento de relaciones diplomáticas con la burocracia de Cuba, promotora del crimen organizado que habría subvertido buena parte de América y en particular Colombia y Venezuela, ahora convertida en un territorio sin ley, de desplazados, asesinados, secuestrados, emigrantes, además de un centro planetario principal para la legitimación de capitales del crimen organizado, pero que el “líder de la democracia” considera para semejante distinción en su obra. ¡Así sería el resto!

Un rumbo hacia el restablecimiento del Derecho pasaría entonces por el diálogo verdadero entre nosotros para la comprensión y la denuncia de la tragedia, para organizar la acción coordinada de las mayorías, de manera de desconocer la farsa de institucionalidad y el diálogo falso e imposible, para marchar en el sendero firme de la recuperación del Estado, el Derecho y Venezuela, rechazando la manipulación planetaria que promueve el Sistema Político-jurídico-administrativo-electoral institucional más pervertido y depravado del planeta, porque sencillamente está administrado por y para el crimen organizado y sus cómplices, aún, a pesar y en contra de las recomendaciones impartidas desde los púlpitos más diversos, según las cuales aquello sería posible utilizando el mismo sistema diseñado para legitimar y legalizar la ocupación, bendecido por los disfrazados de oposiciones y sus aliados en la comunidad internacional de naciones que celebra y otorga el Nobel de la Paz al crimen organizado para la destrucción del Estado y del Derecho en Venezuela y en Colombia.


Y LOS HOMBRES DEJARON DE PENSAR: HOLOCAUSTO DEL SIGLO XXI, LA DESAPARICIÓN DE LA GRAN COLOMBIA. Rómulo Lares Sánchez. 25OCT2016

La promoción del crimen organizado transnacional que se apoderó del Estado conocido como Venezuela para destruirlo y utilizar su fachada como “guarida” y tarjeta de presentación, mediante una política sistemática y progresiva de terrorismo de Estado que avanza a paso firme por Colombia, ha sido instrumentada por la administración de la ocupación político-militar de Cuba y sus aliados políticos internacionales, además de las FARC, mediante el respaldo directo de la Casa Blanca de los EEUU, la Cía de Jesús y el Vaticano, las Naciones Unidas, la OEA, los parlamentos Latinoamericano y Andino, así como por la lista de corporaciones político-económicas-culturales-religiosas de Hispanoamérica y los medios de comunicación social en general, con el apoyo y el silencio cómplice de la comunidad mundial de naciones.

Millones de venezolanos han comprendido después de 17 años que nada de esto habría sido posible sin la domesticación vergonzosa y la complicidad de las instituciones venezolanas, sin excepción. Hoy, a pesar del terror, se aprecia la explosión del desprecio y la rabia popular por pantomimas de “diálogos”, como los de las mesas de “Diálogo, Negociaciones y Acuerdos” del 2003, la “de la Unidad-MUD”, así como el bochorno para Colombia promovido en la Habana, equivalente al que se promueve una vez más en Venezuela, todos con la etiqueta de la “paz”. Todos, para igualar el Estado y el Derecho al crimen organizado transnacional.

A pesar de que una buena proporción de venezolanos simpatizaría con la opinión de desprecio y odio por tales iniciativas y por sus muy claras consecuencias, sería necesario llamar la atención sobre la necesidad de hacer el mejor esfuerzo para que los millones que se sentirían ofendidos con las crudas expresiones introductorias, tengan a su alcance, mientras hagan el esfuerzo, por supuesto, una ventana para observar la gravedad de las acciones de quienes habrían contribuido con la longevidad del régimen, sus cómplices.

El centro del asunto, en nuestro criterio, estaría en las consecuencias de las actuaciones de quienes pretenden sostener instituciones del Estado, políticas, administrativas, pero también académicas, religiosas, sindicales, gremiales y empresariales, que serían a parir de 1999 todas, cascarones vacíos que sólo habrían servido para simular una república, que a su vez determina la excusa para la traición de los hombres y mujeres que juraron defender y proteger la nación, su patrimonio y sus habitantes, los miembros de la “policía constitucional”=FFAANN, para contribuir a propagar la complicidad hacia las élites de la denominada institucionalidad mundial de estados y naciones en conjunto e individualmente. 

Creadores venezolanos como Gabriela Montero (Ex Patria) y la Cátedra Pío Tamayo (ex país) habrían documentado y creado obras que mostrarían la inexistencia de una nación.

Pero tal simulación tiene catastróficas consecuencias: el “apartheid y holocausto del siglo XXI” en las tierras herederas de la Gran Colombia, la destrucción de una nación y la desaparición del Derecho en su territorio, es decir, la práctica del terrorismo de Estado como política, documentando cotidianamente la variedad completa de los crímenes contra la humanidad y las violaciones de los derechos humanos, cuya responsabilidad recaería en quienes han contribuido a sostener la farsa referida y, repetimos, con la longevidad del régimen. 

Sería oportuno referir algo de la obra de Hannah Arendt: su “banalidad del mal” y el reportaje para el “New Yorker” sobre el juicio en contra Eischmann en Israel, novedoso y cuasi inaugural de la creación y desarrollo del concepto penal de jurisdicción planetaria y sin prescripción por “crímenes contra la humanidad”, que determinaría la decisión “culpable” y su ejecución, cuyas conclusiones serían íntegramente aplicables a los cómplices del exterminio en el “Caso Venezuela”.

La profesora Arendt sostendría en sus artículos, causando el repudio de la comunidad judía mundial y de la sociedad norteamericana, dónde vivía, que de no haber sido por el poder inmenso económico y de organización del movimiento sionista mundial, avocado a la negociación o contemporización de los líderes judíos con el nazismo, al “diálogo”, que habría determinado su discreción sobre la realidad, el apaciguamiento y la longevidad del régimen del Führer, jamás hubiese pasado de 100 mil o 200 mil seres humanos asfixiados y cremados en los campos de exterminio de la “solución final” (agrega el suscrito: de la maquinaria industrial más sofisticada conocida para el exterminio, antes de la establecida en Venezuela a partir de 1999 para sembrar y propagar el terror), porque la reacción explosiva ante su denuncia hubiese determinado muy temprano la acción planetaria en contra del desarrollo del “nacional socialismo” y sus consecuencias. 

El otro aspecto en el que tanto los criminales como los habitantes del territorio que fuese otrora Venezuela se reencontrarían con la Alemania nazi y la Europa cómplice de la Segunda Guerra Mundial, estaría relacionado con la otra conclusión de Arendt: la única forma para explicar que el horror se establezca como modo de vida en una sociedad, sería cuando los humanos que la conforman renuncien a su condición particular y única que los hace hombres: la capacidad de pensar. En Venezuela hemos renunciado a ser hombres, hemos renunciado a pensar.

Un gran paso en el ejemplo hacia la contemporización-negociación generalizada con el régimen de ocupación en Venezuela lo habría dado la Cía de Jesús, una de las primeras organizaciones que negoció con el régimen para “proteger su obra”, asegurando con su cooperación-colaboracionismo los millonarios aportes y la "protección" del Estado y arrastrando a muchos fieles e infieles hacia su propio sacrificio. 

Mucha de esta “negociadera” local e internacional la habría promovido el Departamento de Estado-USA, el Vaticano y el recién estrenado Papa negro venezolano, mientras que habría sido saludable, ejemplar y útil que promovieran lo contrario, es decir, nuestro retorno al lado del Derecho con la Sociedad Civil, a nuestra “obra” común Venezuela, pero más bien habrían determinado escándalos tales como la protección y asociación local generalizada con el crimen organizado transnacional, el “diálogo”, la “negociación de la paz de Colombia” en la Habana, hasta la consideración insólita del propio Barack Obama como su obra más trascendente durante sus 8 años en la Casa Blanca: el restablecimiento de relaciones diplomáticas con la burocracia de Cuba, promotora del crimen organizado que habría subvertido buena parte de América y en particular Colombia y Venezuela, ahora convertida en un territorio sin ley, de desplazados, asesinados, secuestrados, emigrantes, además de un centro planetario principal para la legitimación de capitales del crimen organizado, pero que el “líder de la democracia” considera para semejante distinción en su obra. ¡Así sería el resto!

Un rumbo hacia el restablecimiento del Derecho pasaría entonces por el diálogo verdadero entre nosotros para la comprensión y la denuncia de la tragedia, para organizar la acción coordinada de las mayorías, de manera de desconocer la farsa de institucionalidad y el diálogo falso e imposible, para marchar en el sendero firme de la recuperación del Estado, el Derecho y Venezuela, rechazando la manipulación planetaria que promueve el Sistema Político-jurídico-administrativo-electoral institucional más pervertido y depravado del planeta, porque sencillamente está administrado por y para el crimen organizado y sus cómplices, aún, a pesar y en contra de las recomendaciones impartidas desde los púlpitos más diversos, según las cuales aquello sería posible utilizando el mismo sistema diseñado para legitimar y legalizar la ocupación, bendecido por los disfrazados de oposiciones y sus aliados en la comunidad internacional de naciones que celebra y otorga el Nobel de la Paz al crimen organizado para la destrucción del Estado y del Derecho en Venezuela y en Colombia.


jueves, 21 de enero de 2016

LA HISTORIA DE UN ENGAÑO: PANTOMIMA DE INSTITUCIONES EN VENEZUELA

La historia de un engaño en la farsa de la ilegitimidad: en la Asamblea Nacional el 15ENERO2016  Rómulo Lares Sánchez.

En esta fecha habrían estado reunidos en el Palacio Legislativo los principales responsables del holocausto de Venezuela y del parto de Venecuba, consumado en el mismo espacio el 2FEBRERO1999, cuando la mayoría política en el Parlamento bicameral y en las legislaturas de los estados habrían concedido, en silencio, la “luz verde” a la amenaza directa del legítimo Jefe del Estado y su “polo patriótico”, quienes anunciaran como prioridad de su gobierno la destrucción de la institucionalidad de la República, colocándola al servicio del crimen organizado transnacional, traicionando la patria y determinando nuestra ocupación por el ejército de otro Estado.

Podríamos argumentar con demasiados ejemplos que tampoco los Estados Vaticano, los “amigos” así como el resto de la comunidad internacional de naciones, siempre presentes con sus embajadores e intereses, podrían evadir su responsabilidad por las consecuencias históricas de su diplomático y sistemático silencio.

¿Podrían los actores e invitados al Palacio Legislativo negar su contribución con la longevidad del régimen y por consiguiente con la violación sistemática e industrializada de la lista completa de los Derechos Humanos a partir de 1999? ¿Cuánto ganaría la causa para la recuperación de la Republica cuando aceptasen someterse al Imperio de la Ley, mientras que con el colectivo nos avoquemos a la expulsión del ejército de ocupación y al restablecimiento de nuestra nacionalidad y de nuestras vidas?: ganaríamos la certeza del restablecimiento de las ruinas de Venezuela.

Esta “realidad” podría explicar el disparatado escenario, caricaturado con expresiones como la ilustración gráfica del “humor” venezolano, de los laboratorios para la manipulación y las partituras de los solistas, quienes se limitarían al discurso aceptado y negociado, adaptándolo a la censura y autocensura establecida en y por los medios de comunicación social e instituciones nacionales, acordadas en otra exhibición de la desaparición de la ética de la cultura de Occidente y en la repartición graciosa del presupuesto público de los despojos de la nación.

Mientras los medios de comunicación exhiben su “imparcialidad” empujándose unos a otros para competir con más invitados que certifiquen, en declamaciones en tono pontifical, la imparcialidad del medio, “porque este canal invita y contrasta las dos opciones posibles, para que el ciudadano pueda informarse verazmente y formarse una opinión”, ningún medio de comunicación se ocuparía de presentar los puntos de vista de las mayorías que desprecian ambos bandos y sus bandas.  “El costo podría ser fatal”, susurran al oído los directores y accionistas mientras sus empresas prosperan.

Ante las cámaras, los usurpadores de los poderes públicos parecieran exonerarse mutuamente por su responsabilidad y complicidad en los crímenes de lesa patria y de lesa humanidad, que tendrían que ser determinados en tal categoría a partir de 1999 por la condición de su sistematización como política de Estado. Militares y civiles traidores a la patria y criminales prófugos sujetos a la jurisdicción planetaria sin prescripción, mientras que en Cubazuela reciben distinciones y honores.

Tomemos la referencia en la grotesca y sistemática cantaleta de los usurpadores en relación con la atribución mutua de la responsabilidad por los asesinatos de cuarenta y tres manifestantes durante dos meses de fuertes disturbios en 2014, atribuidos a los “excesos de las fuerzas del orden público” o a las “acciones criminales que pretenderían desconocer la legitimidad del gobierno constitucional elegido por el soberano”, equiparándolos con aquéllos ocurridos antes de 1999 como si fuesen de la misma clase o equivalentes, exonerándose mutuamente hoy con las etiquetas de “gobierno-oposiciones”, escondiendo cínicamente que durante ese par de meses habrían sido asesinadas alrededor de 4 mil personas, a razón de 2 mil por mes, también de la exclusiva responsabilidad de tales funcionarios, sus cómplices y encubridores, por cuanto mientras sólo se mencionan aquellos 43 compatriotas refiriéndolos como “jóvenes caídos en la lucha por la libertad y por un Estado en Derecho”, o como “asesinados por el terrorismo de la oligarquía y sus esbirros”, de esta manera se excluyen “desapareciendo” a los centenares de miles asesinados a partir de 1999 y se encubren las evidencias que podrían relacionarlos con las “políticas públicas”, que permitirían denunciar a las autoridades civiles y militares por la promoción de los asaltos, agresiones y por la “ejecución” disfrazada como acción fortuita del hampa común, fundamentos de la política del terror y en razón de su asociación pública y notoria con el crimen organizado, la subversión, el narcotráfico y la legitimación de capitales, que determinaría como resultado alrededor de 250 mil asesinatos, con más del 90% de impunidad, que se complementaría con alrededor del 8% de la población desplazada y en la categoría de emigrante, en realidad en el exilio, producto de otra “política” de estado: el “apartheid criollo del siglo XXI”.

¿Hablar de “presos políticos, que sí los hay”?. Cómplices todos de secuestro en razón de la convivencia con la pantomima administrada por el “Sistema Judicial”, porque en Cubazuela se desarrolla una paradoja en la que no habría uno sólo y, al mismo tiempo, todos seriamos “presos políticos”, las mayorías en “libertad condicional”, mientras que los pensionados en los antros primitivos, crueles e inhumanos del sistema penitenciario, que hasta disponen de su propio “Ministra del Gabinete”, permanecerían simplemente secuestrados, muchos, en el caso excepcional que se dictase la sentencia máxima correspondiente a su delito, verdadero o “imaginario”, pudieran haber excedido el lapso de “cautiverio”.

Podríamos afirmar que, en general, todos los residentes permanecemos “secuestrados” dentro del territorio nacional ocupado, sometidos a la política de Estado de la ley del terror. Sin embargo, los usurpadores osarían burlarse de la Sociedad Civil anunciando “debate y diálogo” para una “Ley de Amnistía para los presos políticos”.

Un régimen, conformado por los invasores, sus apoderados y las oposiciones autorizadas, por quienes comparten la ilegitimidad en el origen de sus mandatos públicos, nacida de la aberración del “Sistema Electoral”-CNE diseñado para el fraude y la traición que ambos sostienen a partir de 1999, consolidándolo en 2003 mediante la participación conjunta en la decisión arbitraria, ilegal e írrita de la Sala Constitucional del TSJ, con el propósito de invadir la autonomía y tomar el control absoluto de todas las instituciones asaltando el CNE.

Dicho asalto sería comprendido progresivamente por todos despertando la angustia y el clamor popular, de rechazo general de un colectivo desesperado, ultrajado y burlado descaradamente por los fraudes escandalosos del CNE, despreciado también por una porción importante de los partidarios y simpatizantes del “Jefe del Estado”, venezolanos avergonzados por la manipulación y la propaganda, a pesar de la lealtad obligada de los subalternos y de quienes dependiesen en algún grado directo del presupuesto de la Nación. Las listas Tascón y Maisanta del “apartheid” criollo serían aplicadas hasta hoy, sin misericordia.

Los fraudes electoreros de turno referidos habrían sido los referendos en contra del Jefe del Estado: Consultivo (2FEB2003) y Revocatorio (SEP2003), el primero saboteado por el TSJ y el segundo por el CNE designado por aquél, además de un “ratificatorio” (15AGO2004) invento disfrazado de Revocatorio e inexistente en la Constitución, fraude grotesco para desconocer la voluntad clara del colectivo, abrumadoramente mayoritaria, que habría revocado el mandato previo concedido “dudosamente” el 30JUL2000, despidiéndolo en ese acto.

El último gesto de la clase política y de las élites referible como digno, democrático, esperanzador de la gestación de una generación moderna con prospectos de estadistas, aunque abierta y fuertemente presionados, arrinconados por el colectivo en general y dentro de sus propias organizaciones, lo habrían dado algunos de los presentes para desconocer el régimen y promover su rechazo en la siguiente pantomima electorera de la Asamblea Nacional del 4DIC2005, mediante la no participación activa y pasiva, ni candidatos ni votantes para no convalidar el nuevo fraude y anular políticamente la proclamación de una AN “unicolor”, sin embargo, cambiando sin explicaciones súbitamente de rumbo, darían la espalda para traicionar descaradamente al colectivo reconociéndola de inmediato, en acción u omisión que los colocaría definitivamente en la acera de enfrente de la Sociedad Civil y de un Estado de Derecho, en asociación y complicidad, presumiblemente “involuntaria”, con la larga lista de crímenes por los que tendrían que responder, por ahora fuera de nuestras fronteras, a menos que el Sistema Penal Internacional sucumba también ante la arremetida “anti ecológica” e inhumana que disimularía la locura colectiva que, pareciera irremediablemente acabar con la propia vida del Sapiens sobre la superficie del planeta.

La condición de usurpador de la Presidencia de Venecuba por un criminal nacido y entrenado en el extranjero es legitimada con tan escandalosa pantomima, mientras que como ñapa se le exoneraría de sus crímenes y hasta de la responsabilidad tanto por el origen de su “mandato” como por las consecuencias de la comedia-decreto de emergencia económica, porque habría sido “una situación heredada”. Ratificarían pues el compromiso en el que compartirían la responsabilidad en la destrucción de Venezuela y sus consecuencias.

A la banda de criminales y traidores a la patria, disfrazados con los uniformes de la Policía Constitucional se les pide que “escuchen lo que tengo que decir”, como solicitando la venia a colegiales indisciplinados en el aula: “los militares no pueden estar sometidos a parcialidad política alguna”. ¡Qué efectivo llamado de atención!, ¿habrán conciliado el sueño aquella noche?, porque si reflexionaran ante tal “reclamo” no dudarían del cumplimiento de su deber ni de sus juramentos, concluyendo que habrían rendido las armas de la República para someternos a un ejército mercenario de ocupación en nombre del crimen organizado transnacional, tendrían entonces la certeza de que no sirven alguna parcialidad política.

Venezolanos, compatriotas: mientras no nos enseriemos, despreciando, denunciando toda connivencia o complicidad con las pantomimas evasoras de responsabilidades y, sobre todo, actuemos en consecuencia, jamás obtendremos Justicia, paz, ni recuperaremos la República, consolidándonos más bien como una sociedad de esclavos en pleno siglo XXI, despojos humanos aunque muy útiles para atornillar la ocupación, pretendiendo como enajenados alcanzar la “libertad” porque nos disfrazamos de ciudadanos.

Conclusión: “Decreto de emergencia económica”, ¡la economía y los bolsillos primero!, business as usual para restablecer la República, asegurando los peores índices planetarios, en todos los órdenes, ideales para administrar una sede corporativa mundial de la industria para la globalización de la subversión y del crimen organizado, practicando internamente las “políticas públicas” referidas con el propósito de someternos indefinidamente, condiciones que pasarían sin embargo en el “debate” a un segundo plano, invisibles y en silencio. ¡ Viva Cubazuela !

Mientras “maduraba” estos comentarios, se extiende la indignación colectiva en las redes sociales, tertulias, e informan algunos medios de comunicación social en el extranjero, porque dos damas, esposa y madre venezolanas, cuando visitaban a su esposo-hijo, quien “cumpliría condena injusta” - en realidad otro secuestrado más que se promociona como “preso político” -, el más prominente y conocido “secuestrado” del régimen, acompañadas por sus dos hijos-nietos, un niño y una niña menores de 6 años quienes habrían sido testigos y víctimas del horror y la maldad también sobre su mamá y su abuela paterna, denuncian los bochornosos y pervertidos detalles del trato “oficial” que habrían soportado durante dos años de parte de los miserables verdugos uniformados de militar, de “Policía Constitucional”, quienes serían “defendidos” por “compañeros de armas” en otro acto grotesco que seguramente ganaría el desprecio de muchos de los simpatizantes del conductor y prominente figura del régimen, así como de los asiduos televidentes de un “programa” de una de las tantas televisoras del Estado, cruda confirmación y detestables ejemplos de la inexistencia de límites para la locura humana, particular epidemia en la tragedia de esta miserable tierra ocupada, cuya expresión “institucional” patética más reciente, habría sido la pantomima de la “Presentación de la Memoria y Cuenta del Jefe del Estado ante la Asamblea Nacional”, el 15 de enero de 2015.





miércoles, 10 de junio de 2015

TRAGEDIA-TRAICIÓN EN EL DELIRIO VENECUBANO DE VENEZUELA

EN RELACIÓN CON LA CARTA ABIERTA-PETICIÓN (*) DE VENECUBANOS A LA MUD EL 13MAYO2015. Rómulo Lares Sánchez. 05JUNIO2015.

(*) Suscrita por 106  ”Venezolanos Comprometidos con la Transparencia Electoral” y publicada parcialmente por el FRENTE PATRIÓTICO (http://www.gopetition.com/petitions/propuesta-a-la-mesa-de-la-unidad-democr%C3%A1tica-relativa-a-c%C3%B3mo-enfrentar-las-actuales-circunstancias-electorales.html  y  www.frentepatriotico.com).

No sería la cantidad de firmantes sino la “calidad” de los mismos lo que debería inquietar a las mayorías confundidas, desesperadas y aterradas, al colectivo, de quienes no alcanzan a comprender qué es lo que pretenden quienes todavía hoy continúan promoviendo el régimen y sus iniciativas electoralistas. Petición que habría sido respaldada a la fecha, más bien, por 106 amigos venecubanos.

En el territorio ocupado de Venezuela, bautizado VENECUBA por la Cátedra Pío Tamayo del Centro de Estudios de Historia Actual-CEHA de la UCV, como consecuencia de las conclusiones de las muy intensas y documentadas investigaciones adelantadas hasta el año 2004, ratificadas sistemáticamente hasta nuestros días y que se proyectan con claridad hacia el futuro, existirían dos clases de habitantes, las minorías identificadas con ideologías e intereses financieros propios y respaldados por la censura y autocensura institucional generalizada, por una parte, que imponen su verdad, callan o contribuyen con ella, los venecubanos, y por la otra, las silenciadas mayorías esclavizadas de los ciudadanos venezolanos. Como resultado, un retroceso a las tinieblas de la Edad Media.

Por lustros, los ciudadanos respaldaron a los partidos políticos y organizaciones de la Sociedad Civil, sus “mesas” y sus “diálogos”, mientras engañados entendían que participaban en democracia, pero también aprehendieron a partir de las escandalosas manipulaciones electoralistas inauguradas en 1999 con la “constituyente”, como en los fraudes electorales de FEBRERO y SEPTIEMBRE2003, cuando varios millones de legítimas peticiones para convocar los Referenda Consultivo y Revocatorio de Hugo Chávez, verificadas y aprobadas por el CNE fueron anuladas por el TSJ y por la directiva ilegítima e ilegal impuesta por éste del luego premiado “magistrado” Francisco Carrasquero, respectivamente, compañero de los auto exiliados Eladio Aponte Aponte y Luis Velásquez Alvaray, informantes protegidos por el Sistema Judicial de los Estados Unidos de Norteamérica en las investigaciones policiales y judiciales para proteger la integridad de esa nación, en consideración de su participación-asociación con el régimen del Estado petrolero terrorista, subversivo, narcotraficante, legitimador de capitales y “reo” de crímenes contra la humanidad, conocido como Venezuela.

Completaban el equipo responsable del CNE con Carrasquero: Ezequiel Zamora, Sobella Mejías, Jorge Rodríguez, Oscar Battaglini y Tibisay Lucena, además de un consejo asesor integrado por Carlos Delgado Chapellín (+), Teodoro Petkoff y Guillermo García Ponce (+). Ellos definirían y establecerían el “Sistema Electoral” de VENECUBA.

Bochorno mayúsculo, burlándose de la nación y del mundo, violando en la práctica y por sus consecuencias toda la lista de los Derechos Humanos para convocar un año más tarde, el  15AGOSTO2004, otra vergüenza criminal, un invento de “Referéndum Ratificatorio” que adicionalmente ostentaría el récord histórico de participación-votando estimado en más del 90% de los inscritos en el Registro de Electores-RE. Así entendió el colectivo que contribuía, a pesar de los mega-vicios institucionales y electorales, para restablecer la República de Venezuela.

El siguiente crimen-traición se produciría en el fraude denominado “Elección de la Asamblea Nacional” el 4DIC2005, cuando el colectivo, los ciudadanos, volvieron a expresarse en alta voz, despreciando las burlas y los fraudes anteriores y rechazaron con más del 85% de ausencia de los centros electorales (según el CNE ¡“sólo” del 75%!), aún sin considerar la intimidación y persecución generalizada pro-voto mediante las listas del “apartheid criollo” Tascón y Maisanta, así como la avalancha de propaganda, “premios y castigos” venecubana en general, manifestación que atendía con claridad el mandato natural humano por la libertad y “constitucional” en sus artículos 350 y 333: desconociendo la autoridad usurpada del CNE y del resto de los poderes públicos y respectivamente, actuando como entendían conveniente para restablecer las legítimas autoridades y el Estado de Derecho en la República. Pero la “mesa” legitimaría la “AN”.

Habría sido demostrado de forma incontrovertible que a partir del acto electoral con el que la democracia venezolana honró la voluntad popular que eligió a Hugo Chávez presidente de Venezuela el 6DICIEMBRE1998, no ha habido acto electoral alguno que no haya estado plagado de todo tipo de violaciones y que pudiera ser eximido de declararse írrito, de nulidad absoluta y como consecuencia, nulos todos sus resultados y consecuencias así como nulos todos los actos públicos de los usurpadores de los poderes públicos.

Miguel de Unamuno ahora sí podría suscribir el contexto en el que se cita: “a veces quedarse callado equivale a mentir”. La contradicción estaría en que en VENECUBA se trata de engaño y traición con la dimensión de los crímenes contra la humanidad, cuando desaparecieron las instituciones, centenares de miles emigran y cientos de miles son asesinados mientras algunos pretenden promover elecciones del régimen.

Serían tales iniciativas perturbadas, sostenidas con el argumento según el cual es “mejor hacer algo que no hacer nada”, que desprecian el sentido común y la Historia, cuando habría sido establecido que es sabio callar cuando lo que se podría decir contribuye más bien con el engaño-traición, y en nuestro caso venecubano con la esclavitud y el genocidio, simplemente dando la espalda al honor, a las mayorías, al colectivo, para proteger sus intereses en el régimen de ocupación.

En VENECUBA no existen instituciones libres y todas las “mesas” y sus participantes han sido simplemente cómplices, socios y colaboracionistas del régimen. Sería absurdo pretender que una mesa-MUD y un CNE del régimen, es decir, conformados en, y por este régimen, podrían restablecer la voluntad de los ciudadanos, una República, por consiguiente un Estado legítimo en derecho.

Concluyamos con Unamuno: “Procuremos más ser padres de nuestro porvenir que hijos de nuestro pasado”. Y como se trataría de una crítica entre amigos, agregaría: “Cada nuevo amigo que ganamos en la carrera de la vida nos perfecciona y enriquece más aún por lo que de nosotros mismos nos descubre, que por lo que de él mismo nos da.”